A capa y aguja

Hay prendas que engañan por su aparente sencillez. La capelinas son prendas sencillas, pero que no dejan de tener su cosa.
Tras el pedido busqué el modelo. Busqué una de la época de los 40 o 50.

Lo primero, buscar el material. Una prenda como esta, destinada a abrigar en invierno, fue otro reto. Elegí un buen mutón, por ser una tela con gran capacidad calorífica. No sé si le pasa a más gente, pero por muy cálida que sea la tela, si pongo un forro, siempre acaba siendo una prenda fría, así que, lo siguiente fue dar con un forro que cumpliera mis expectativas. Cogí una gabardina, que resultó ser bastante aislante, calentita y, lo más importante, que visualmente no le quitara elegancia a la prenda.

Luego busqué cómo hacerla. Quise escapar de la típica capa redonda, como mostraban casi todos los modelos que encontré, fuí a por una capa ajustada a los hombros.

Adapté el patrón, pero el problema de los patrones “standar” es que hay que ajustarlo a la persona. Me llevó coser y descoser varias veces, armarme de paciencia y usar una primera prenda de prueba, para evitar estropear el mutón.

Resultado: Me parecen que queda bien. La prenda de mutón la veo perfecta para un gran evento y poder lucir un vestido escotado, muy bonito.

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