Una de vaqueros

Cuando su madre iba a la ciudad le preguntaba “¿qué quieres que te traiga?”, y su contestación siempre era “una bolsa de ‘vaquerinos'”.

Era en la época de nuestro “Cuéntame” particular, era esa época en la que ir al centro urbano desde un pueblo en la periferia, a 7 Kms. aproximadamente, requería estar fuera la mañana entera.

Su madre se marchaba bien temprano, a primera hora, y volvía a la hora de la comida,  porque entonces casi nadie disponía de vehículo propio, entre otras cosas, porque tampoco tenían carnet de conducir. Los medios de transporte eran muy justos y precarios. Para las urgencias había que ir a uno de los pocos vecinos que tenían utilitario y pedirle el favor. Esos pobres hombres estaban a disposición de todo el pueblo.

Con todo esto, las ocasiones de bajar al centro eran, mas bien, escasas. Cuando la madre tenía asuntos que hacer en el centro, era cuando aprovechaba para traer algo a sus hijos: muñequitos, cocinitas, cacharritos, cochecitos…… pequeños juguetes de escaso coste pero de inmensa ilusión, porque, en los pueblos, tampoco había sitio para “lujos”, ni novedades. Y él, siempre pedía una bolsa de “vaquerinos”.

Eran unas bolsas temáticas que traían muñequitos de plástico en diferentes posiciones, sentados, echados, vigilando…, y él, pedía “de vaquerinos”.

Fotor_143764831640286[1]

Tenía un “Far West”, como le llamaba, que iba ampliando con cada viaje que hacían alguno de sus padres al centro, que guardaba en una caja de detergente y alguna vez, con suerte, contaba con caballos y carromatos. De cuando en cuando era inevitable que estos pobres muñecos sufrieran accidentes, por eso, había que aprovechar cada viaje. Era su juguete favorito.

Con el paso del tiempo, a todos se nos recuerda en la época infantil por alguna peculiaridad que teníamos: porque te apasionaban las gominolas rojas, porque eras un contestón, porque no parabas de cantar y bailar…, pues a él se le recuerda por sus “vaquerinos”.

Ahora, cuando hablas con él y sale el tema “vaquerinos”, se le pone una expresión de nostalgia y entorna la mirada como si los tuviera ahí mismo, y cuenta, con pesar, lo mucho que le dolió su pérdida. ¿Cómo fue aquella pérdida?, traumática.

En aquella época también se vivía donde había trabajo, y no siempre era en el mismo sitio. Había que moverse geográficamente para poder trabajar. Tenías tu hogar, pero te desplazabas junto con toda tu familia a donde te daban un contrato.

A la vuelta de uno de esas permanencias en otra provincia, comprobó con tristeza que, entre otras cosas, se lo habían robado. El “Far West”, los vaqueros…, TODO.

Muchos conservamos algo especial de nuestra infancia…, el no pudo conservarlo, así que, es evidente, había buscar una pequeña compensación por ello.

Fotor_143758615678128[1]Fotor_143758733077284[1]

El es todo un “cocinitas”, entonces, ¿por qué no convertirle en la espumadera más rápida del cercano fogón?.

Fotor_143763980863285[1]

Nunca ha perdido la ilusión y disfruta de su recuerdo.

Fotor_143764766910070[1]Fotor_143764925673372[1]

No tengáis miedo de rescatar, de vez en cuando, a vuestro niño.

 

Fotor_143764063814188[1]

L.X.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s